Los valores en enfoques gerenciales
Dr. Alexis Codina Jiménez,
Ph.D.
Centro de Estudios de Técnicas de Dirección (CETED).
Facultad de Contabilidad y Finanzas. Universidad de La Habana.
" Hay que ir a lo mejor
de la gente, porque si no, lo peor prevalece"
José Martí
Resumen
A mediados de los años noventa se inició la introducción
de la Dirección por Objetivos con un enfoque estratégico
en todos los Organismos de la Administración Central del
Estado (OACE) del país. Poco tiempo después se incorporaron
los valores como un componente de este proceso. Los valores han
venido ocupando una atención destacada en enfoques gerenciales
de los últimos años. En el trabajo se presenta un
resumen de la forma con que se enfocan los valores en diferentes
modelos gerenciales contemporáneos como: el Modelo de las
7s, el de Comportamiento Organizacional, el de la Estrategia y,
mas recientemente, en la Dirección por Valores. Finalmente,
se presentan unos “consejos para los líderes en las
empresas” que proponen especialistas y algunas experiencias
personales del autor en procesos de planeación estratégica
en entidades cubanas.
Desarrollo
A mediados de los años noventa se inició la introducción
de la "Dirección por Objetivos con un enfoque estratégico”
en todos los OACE del país. Poco después, se incorporó
el concepto de “Valores”, definiéndose este proceso,
para las condiciones de Cuba como “Dirección Estratégica
por objetivos enfocada en Valores”. (Resolución Conjunta
MES-MEP No. 1/2004)
Los valores, como herramientas o enfoques gerenciales, han venido
ocupando un lugar cada vez más relevante en las teorías
y prácticas de la administración en los últimos
años. Athos y Pascale, definen los valores corporativos como
“reglas o pautas mediante las cuales una compañía
exhorta a sus miembros a tener comportamientos consistentes con
su sentido de existencia (orden, seguridad y desarrollo). Son propósitos
supremos a los cuales la organización y sus miembros deben
dedicar toda su energía”.
Entre las razones que fundamentan la necesidad de otorgarle una
importancia relevante a los valores en el plano gerencial se señalan
las siguientes:
-Los valores son los impulsores principales de la actuación
de las personas y las organizaciones, son los que otorgan cohesión
y sentido de pertenencia y establecen compromisos éticos,
entre sus miembros, y de la organización con sus clientes
y socios. (Tom Peters
-Los modelos de gestión vigentes hasta los años ochenta
ya no responden a las nuevas necesidades. La orientación
al cliente, las nuevas tecnologías y la inclusión
de valores y principios éticos habrán de ser los nuevos
puntos de referencia. Ello significa que valores ya existentes a
escala personal deben adquirir una nueva dimensión, cuando
son aplicados a la actividad de la empresa. (Dolan-García)
-Nada es más importante que la visión y los valores
para determinar lo que sucede en una compañía. Ellos
constituyen la base para todas las demás aptitudes y prácticas.
(Steiner)
-Una visión sin valores se asemeja a un viaje sin un mapa
de ruta. (Linbeck)
-Los valores y creencias son el elemento más importante de
los tres componentes de la visión (valores, objetivos y metas)
en una organización, sugieren pautas de acción sobre
como actuar e interactuar para lograr lo que desean (Quigley)
Enfoques sobre los valores en diferentes
modelos gerenciales
Al menos en cuatro modelos o enfoques gerenciales de los últimos
años aparecen los valores como un componente fundamental:
e Modelo de las 7s, el de Comportamiento Organizacional, el Enfoque
Estratégico y, mas recientemente, en el de la Dirección
por Valores.
El “Modelo de las 7s” fue formulado por Athos y Pascale,
de la firma consultora Mc Kenzie. Su objetivo es facilitar la comprensión
de cómo opera una organización y, a partir de esto,
identificar cuáles son los aspectos sobre los que debe actuar
para lograr los cambios que necesita. Las 7s constituyen lo que
los autores consideran como las variables fundamentales del trabajo
gerencial en una organización que, en su expresión
en inglés, se escriben con “s”. Las tres primeras
variables son: estrategia, estructura y sistemas, que se consideran
el “hardware” del éxito.
Las cuatro variables restantes constituyen el “software”,
que son: estilo, staff (equipo de personas), habilidades (skills)
y valores compartidos (shared values) que, en el modelo que presentan
estos autores, está en el centro de las restantes variables
constituyendo el elemento integrador de todas las demás.
Lo presentan como el componente principal porque consideran que
toda la organización debe compartir los mismos valores y
misiones de trabajo para alcanzar el éxito. “Una organización
bien dirigida tiene un propósito que la guía y una
escala de valores que todos conocen y practican con orgullo”,
afirman Athos y Pascale.
En el “Modelo de Comportamiento Organizacional” se analizan
los tres niveles por los que transita el factor humano en una organización
que son: el Individuo, el Grupo y el Sistema Organizacional. El
individuo constituye el “insumo humano” que, cuando
se incorpora a la organización, es portador de: determinados
valores y actitudes, habilidades, personalidad, factores de motivación,
etc. El individuo se vincula a un grupo a través de la comunicación
y, en su interacción con los restantes miembros, recibe la
influencia de los demás, del clima laboral, del estilo de
liderazgo que predomine, entre otros factores.
El grupo se vincula con el sistema organizacional mediante el liderazgo,
ejercido por el jefe del grupo que, a su vez, es influido por la
estructura, el diseño de trabajo y ambiente físico,
las políticas y prácticas de los recursos humanos,
así como por la “cultura organizacional”, uno
de cuyos componentes principales son los valores corporativos.
En este modelo, los valores están presentes, en los tres
niveles, los que trae el individuo, los que se conforman con la
interacción en su grupo y, finalmente, los que caracterizan
la cultura de la organización. El resultado final de todo
este proceso, desde el punto de vista del factor humano, se traduce
en cuatro indicadores básicos: productividad, satisfacción
laboral, rotación del personal, y ausentismo.
En este modelo, los valores se identifican como las convicciones
básicas de que un modo específico de conducta es preferible,
desde el punto de vista personal o social, a un modo contrario de
comportamiento. Las fuentes de los sistemas de valores con los que
“entran” los individuos a la organización están
influídos por factores como la cultura nacional, influencia
de los padres, maestros, amigos y otras influencias externas.
Los tipos de valores que se identifican en este enfoque son: los
teóricos, preferencias por un enfoque racional; económicos,
enfatizan lo útil y lo práctico; estéticos,
preferencias por las formas y armonía; sociales, preferencias
por la gente o las relaciones; políticos, enfatizan logro
de poder o influencia; religiosos, se refieren a la interpretación
del mundo. Otra forma de clasificación de los valores es
en: valores terminales, sus portadores se centran en resultados,
metas, logros, reconocimientos. Además, los valores instrumentales,
centrados en procesos y comportamientos como honradez, responsabilidad,
trabajo en equipo.
Los valores con los que “entra” la gente en una organización
se manifiestan en sus comportamientos. Cuando la organización
los identifica puede utilizarlos en función de sus objetivos,
por ejemplo, alguien en quien prevalezcan valores sociales, pueden
ser muy útiles para puestos en los que deben relacionarse
con la gente, aquellos en los que prevalecen valores económicos,
pueden ser más útiles en cargos donde tengan que manejarse
recursos.
Con independencia del tipo de valores que prevalezca en los individuos,
la conclusión a la que arriba Robbins y otros autores es
que “los valores se aprenden, se puede educar a la gente en
valores que son necesarios para una organización”.
En resumen, que las organizaciones pueden crear las condiciones
para que la gente actúe influido por determinados valores
que sean consecuentes con lo que se propone la organización.
En esto juegan un papel importante, los sistemas de trabajo, de
evaluación del desempeño y de liderazgo que prevalezcan.
Los valores en la estrategia
En el enfoque estratégico, los valores constituyen uno de
los componentes principales de las formulaciones estratégicas
de la organización que incluyen: la Identidad, que define
quiénes somos; la Visión, adónde queremos llegar
o a qué aspiramos; la Misión, que precisa cuál
es nuestra razón de ser, qué nos distingue; los Objetivos,
establecen los resultados que nos proponemos alcanzar en un período
determinado. Finalmente, los Valores precisan los comportamientos
que deben caracterizar a los miembros de la organización.
En el plano estratégico, los “valores compartidos”
son los enunciados esenciales para la realización de la misión
y la visión que se ha propuesto la organización, son
los que deben guiar e inspirar las conductas de los miembros de
la organización, los que sirven como mecanismo de autocontrol
y cauce estratégico para la puesta en marcha de la misión
y la visión. Los objetivos precisan “qué resultados
debemos tener”, mientras que los valores precisan “cómo
debemos lograrlo”, las conductas y comportamientos que deben
identificarnos.
¿Para qué sirven los valores como parte de la estrategia
de la organización?. Según los especialistas:
-Sirven de guía, de orientación, a sus miembros sobre
como deben comportarse.
-Fortalecen la cohesión de sus miembros y protegen a la organización
de amenazas externas.
-Sirven de mecanismo de autogobierno, por el que se orientan los
miembros de la organización para valorar cómo estamos
haciendo las cosas.
-Se utilizan para la selección y evaluación del personal.
-Dan coherencia y “alma” (sentimientos) a la organización.
Entre los valores que, según investigadores, caracterizan
a empresas exitosas se encuentran: brindar a los clientes calidad
y servicios óptimos; considerar a su gente como el recurso
mas valioso; apoyar la creatividad y la innovación; compartir
información y trabajar en equipo; trato justo para todos;
premiar los resultados relevantes; respeto y comunicación
entre todos.
La Dirección por Valores
El enfoque en el que los valores, como herramienta gerencial, adquiere
mas relevancia es en la Dirección por Valores, formulada
inicialmente por Dolan (canadiense) y García (español)
que la definen como “una nueva herramienta de liderazgo estratégico
que se basa en valores y pretende introducir la dimensión
de la persona dentro del pensamiento directivo en la práctica
diaria, que constituye una importantísima fuente de ventaja
competitiva”.
Para estos autores, los valores son los principales impulsores o
motivadores, mientras que la utilidad es la recompensa, dan sentido
de pertenencia, posibilitan la integración y cohesión
de sus miembros, además de proyectar una imagen y crear un
ambiente humano y de compromiso en las organizaciones.
Los objetivos de este enfoque son: simplificar, que significa integrar
la complejidad organizativa en conceptos comprensibles para todos;
orientar, para encauzar la visión estratégica; finalmente,
comprometer, integrando la dirección estratégica con
la política sobre los recursos humanos.
Para la exposición de este enfoque, sus autores, analizan
una secuencia que parte de las creencias, que son las que generan
los valores, que se convierten en normas, actitudes, conductas y,
finalmente, se traducen en resultados. A diferencia de otros enfoques
comentados, en este caso se propone un proceso de puesta en marcha
que incluye como etapas principales: compromiso para asignar recursos,
formulación de valores, precisión de objetivos, desarrollo
de políticas de personal y lo que denominan mantenimiento,
que se refiere al monitoreo y aseguramiento.
Al igual que Robbins, estos autores consideran que las organizaciones
pueden jugar un papel importante en la creación de nuevos
valores en la gente. Para esto, los jefes pueden valerse de muchas
herramientas, considerandose que las más importantes son:
la creación de una visión motivadora, saber escuchar
a la gente, la comunicación efectiva, educarlas con el ejemplo,
promover formas de comportamiento que, con su reiteración,
se conviertan en hábitos.
Algunos consejos y experiencias
Quigley ofrece los siguientes “consejos para los líderes”
para el trabajo con los valores.
-Comparta la definición de sus valores.
No existe mejor manera de asegurar el sentido de pertenencia y compromiso
que la participación.
-El sentido de los valores es conmover el corazón, no cerrar
la mente. Mantenga una actitud abierta a los valores importantes
de su gente.
-Otorgue a los valores la importancia que da a las cifras. Recuerde
que todas las personas comprenden los valores, pero no todas comprenden
las cifras.
-Exprese sus valores en forma explicita y breve, su gente no tendrá
dificultad alguna en recordarlos y transformarlos en acción
con mayor facilidad.
-La comprobación de sus valores radica en el efecto que ellos
tienen en sus actuaciones en el sitio de trabajo.
-Sea ejemplo de comportamiento, en los valores que preconiza.
En procesos de consultoría que hemos realizado en diferentes
organizaciones cubanas sobre procesos estratégicos hemos
llegado a las siguientes conclusiones.
1-No basta con “enunciar” los valores, es imprescindible
que se haga una breve definición que sea compartida por todos.
La “atención al cliente”, “la calidad”
o la “honestidad” pueden no ser entendidas de la misma
forma por cada uno.
2-Para que los valores “operen” como instrumento de
cohesión y dirección es necesario que se definan cuáles
son las “conductas observables” a través de las
cuales se comprobará que se están aplicando los valores
que se han definido.
3-Los valores definidos deben ser utilizados en la selección
del personal, en la evaluación y en las recompensas.
4-Los jefes deben ser “modelos”, ejemplos de comportamiento
en los valores definidos.
Si no se cumplen estas condiciones, los valores se limitarán
a una proposición de buenos deseos.
Bibliografía
-Blanchard, K.; (1997). Administración por Valores. Editorial
Norma, Barcelona.
-Dolan, Sh.; García, S. (1997). La Dirección por Valores.
Ediciones Norma, Buenos Aires.
-Pascale, Athos, A.G. (1989.). El Arte del Management Japonés.
Prentice Hall, México.
-Quigley, J.V.; (1987). Liderazgo en Acción- Visión.
McGraw Hill, México, 1997.
-Robbins, S.; (1999). Comportamiento Organizacional. Prentice Hall,
México.
-Peters, T.; Waterman, R. (1980). En Busca de la Excelencia. Mc
Graw Hill, México.
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